La primera petición de visado para una filial estadounidense suele recibir tres meses de atención. La renovación recibe una tarde. Una propuesta de norma de USCIS publicada esta semana igualaría el peso de ambas solicitudes.
El 14 de octubre, USCIS publicó en el Federal Register (91 FR 65119) una propuesta que eliminaría la práctica consolidada de remitirse a una aprobación previa al resolver prórrogas de peticiones H-1B, L-1, O-1, E y TN. Según la propuesta, cada prórroga se examinaría como una solicitud nueva. El DHS estima que unas 208.000 peticiones al año se benefician hoy de esa deferencia.
En la práctica, la deferencia significaba que, si el empleador, el empleado y el puesto no habían cambiado de forma sustancial, el funcionario no solía revisar la aprobación original. Sin ella, la carga de la prueba vuelve a la empresa en cada renovación y los requerimientos de pruebas adicionales se vuelven más probables. Para una matriz europea que confía su entidad estadounidense a uno o dos directivos clave, una prórroga retrasada es un riesgo operativo, no administrativo.
Tres medidas son de bajo coste y dependen por completo de la empresa. Primero, mantener al día las descripciones de puestos, el organigrama y las líneas jerárquicas de la entidad estadounidense, de modo que reflejen la actividad real. Segundo, presentar estados financieros que demuestren que la filial hace lo que la petición original indicaba. Tercero, iniciar las prórrogas con antelación y tratarlas con el mismo rigor que la primera solicitud.
Los plazos importan. Se trata de una propuesta, no de una norma definitiva. Los comentarios están abiertos hasta el 13 de noviembre, lo que ofrece a empresas y asociaciones sectoriales una vía formal para pronunciarse, y las normas actuales siguen vigentes hasta que se publique la norma final. Lo prudente es instaurar ya una disciplina documental, para estar preparados sea cual sea el resultado.
Referencia
Federal Register / AILA / Manifest Law

